
Bueno la señora esta tiene nombre y quizá usarlo salga más barato para la longitud de este artículo: Nadya Suleman. Para quienes aun pudieran estar confundidos, se trata de la joyita que hace un mes estuvo mojando pantalla en los medios por haber perpetrado (sí, como los crímenes, perpetrado) un parto de óctuples. Quienes aún creen que el planeta es un criadero de ganado, suelen ver estos horrores como "regalos de Dios", andan por ahí balbuceando que todo crío viene con un pan bajo el brazo (aunque no he visto el primero), o siguen enviando por email tonterías en las que sostienen que esta absurda reproducción en serie hace que el desarrollo de la zoociedad sea sostenible.

Doña Nadya tiene muchos planes para ese dinerito... el cafecito de lujo en las mañanas, el arreglito en el salón de belleza, las evidentes cirugías estéticas (por si tuvieron tiempo de fijarse y comparar las fotos)... ah, y dizque planea volver a estudiar. Uno obviamente se pregunta con qué tiempo (criando un equipo de fútbol) y con qué dinero lo hará, si se supone que está sin trabajo y dependiendo de la caridad pública. La respuesta la encuentran en la primera parte de esta serie. Durante un tiempo ha vivido a expensas de los cupones para alimentación y de los bonos que recibe por sus hijos discapacitados de las camadas anteriores. Cuando se le ha interrogado sobre cómo cubrió los costos del tratamiento de fertilización (entre 8.000 y 15.000 dólares) ha dicho que se trata de unos ahorritos que sacó de los auxilios por incapacidad (más de 165.000 dólares) que ha venido devengando por su supuesta lesión de espalda. Bueno, es muy probable que con la espalda jodida no se pueda cargar la monstruosidad que ven en la fotografía (una de las imágenes más asquerosas que he visto)... lo que sí es claro es que la doña se acostumbró a recibir "ayuditas" por todos los lados y no está dispuesta a abandonar el negocio.
Todo el despliegue de sus ocho nuevos regalitos le ha servido para seguir estirando la mano en cuanta entrevista concede, así que veamos la situación como si esta chiflada hubiese puesto a los catorce mocosos a pedir para un bocado de comida, sólo que al final la platica recogida se gasta en los antojos de ella y no en el sostenimiento de los infantes. Y en este caso ya no son dos en el restaurante, o en el semáforo, o en el colectivo. El tamaño del equipo es mucho mayor y por lo tanto el campo de acción también debe serlo. Así que sin ningún reparo la señora contrató publicidad y se montó su sitio en internet para pedir donaciones en línea (el cual obviamente no me interesa promover aquí porque no estoy de acuerdo con semejante desvergüenza). De ahí que el suscrito haya estado insistiendo con el tema de la mendicidad como modelo de negocio... esto sí es innovación. Falta que los de por acá la imiten, como hacen con todo lo malo que viene de afuera... ¿Me regala para una cirugía estética... digo... para un pan?
wow!!
ResponderEliminarte apoyo en lo de la foto... Dios mio, no se como se atrevio a dejarse tomar fotos asi... cha!!
y no me quiero imaginar como qdo su "abdomen", si es q a eso se le puede llamar asi.. uhg...
byebye cuidate